Una cotización es muchas veces lo primero «formal» que el cliente recibe de tu negocio. Si se ve clara y profesional, compites por algo más que el precio. Esto es lo que debe llevar.
Lo que no puede faltar
- Tus datos: logotipo, nombre o razón social, teléfono, correo y, si facturas, tu RFC.
- Folio y fecha: para identificarla cuando el cliente responda («la cotización 0142»).
- Datos del cliente: empresa, contacto y medio de contacto.
- Partidas: cada producto o servicio con descripción clara, cantidad, unidad, precio unitario e importe.
- Descuentos: visibles por partida o al total, para que el cliente vea lo que se le está dando.
- Subtotal, IVA y total.
- Vigencia: hasta cuándo se respetan los precios.
- Condiciones: forma y plazo de pago, anticipo, tiempo de entrega, qué incluye y qué no.
Errores que hacen perder la venta
- Descripciones vagas («servicio de mantenimiento») que obligan al cliente a preguntar.
- No decir si el precio incluye IVA.
- Mandarla días después de la solicitud: la velocidad cuenta.
- No darle seguimiento.
Mide tu tasa de cierre
Lleva un registro de cada cotización: enviada, ganada o perdida. La tasa de cierre (ganadas entre enviadas) te dice si el problema es el precio, el tipo de cliente o el seguimiento. Para un seguimiento más fino de cada prospecto, por etapa y con próximos pasos, está el CRM y Embudo de Ventas.
Antes de cotizar, asegúrate de que el precio deja margen: la calculadora de precio de venta te lo dice en un minuto.



